PORQUE OLVIDO

Siempre quise llevar un diario. En las agendas, libretas y cuadernos que hay por casa no faltan, entre versos y veras, anotaciones personales acerca de lo que a uno le había ocurrido o le estaba sucediendo o se le pasaba por la cabeza en un determinado momento. Y eso desde que empecé a escribir, al final de la adolescencia. La misma época en que comencé a leer con la pasión debida los diarios de otros, un fervor que no ha cesado. Sin embargo, fui incapaz de mantener un diario con la debida asiduidad y la obligada exigencia hasta que el 2 de mayo de 2005 inicié la publicación de un blog en Internet. “Por intentarlo que no quede”, dije entonces, y ya han pasado catorce años.